Pueden parecerse… pero no son iguales. Un tarro de vidrio y un vaso de cristal tienen un aspecto parecido pero su composición es distinta. El cristal contiene metales pesados que le otorgan sonoridad y brillo. Esto perjudica el proceso de reciclaje y puede añadir impurezas a los nuevos envases.

Si te estás preguntando qué hacer con la cristalería, puedes llevarla al punto limpio o, como sugeríamos en el vídeo, tal vez puedas montar un mercadillo o venderlo a través de una aplicación móvil. Quizá alguien lo necesite y así no generamos tantos residuos.

¡No hay excusas, recicla mitos (y vidrio, claro)!

*Fuente: iResiduo.